domingo, 19 de mayo de 2013

Relativismo


¿Qué es ser católico? Es tener la firme convicción de la Revelación de Cristo y sus enseñanzas, fidelidad a la Iglesia y a toda la Tradición, ética y moral que la religión requiere. Pero luego, dentro de los mismos católicos, hay hechos que comienzan a ser “discutibles”, o que “dependen”. A veces, “no es tan así”, o “es relativo”. De ahí viene el nombre: relativismo.

 Según los relativistas, no existe una verdad absoluta, sino que todo depende de cómo se le mire, del juicio de cada persona. Existen verdades subjetivas, sin tener una ideología clara, y que ningún punto de vista tiene validez universal. Por lo tanto, éste se contrapone a la religión católica, ya que ésta propone un modo de vida para todos, una salvación y redención para todos, y sobre todo, que la enseñanza es la verdadera y única. No hay dos verdades, sino una. Por lo tanto, esta teoría sería ajena al catolicismo.

 Entre los tipos de relativismo, está el moral o cultural, que acepta la diversidad de culturas en el sentido de que no hay ninguna más  o menos verdadera que la otra. ¿Eso significaría que los católicos podríamos rezar la meca rogándole a Lutero que Buda nos proteja? Pues el relativista tiene como concepto “no hay una verdad absoluta y ésta depende de cada individuo en un espacio o tiempo concreto o intereses.” ¿Qué no hay verdad absoluta? Eso es FALSO. Tal como dijo Cristo en el libro del Apocalipsis, “a los tibios los vomitaré”. Pero el relativismo es aún más que ser tibio, pues éstos últimos al menos creen en Cristo y en Dios (claro que según sus propias conveniencias, y a modo que les salga más fácil) pero los relativistas además niegan uno de los principales conceptos de la religión católica: el decir que la Verdad es Una.

 Quizá mis argumentos para aseverar que el catolicismo es verdadero no sean suficientes. Quizá los de un budista no me convenzan. Tal vez, si yo intentara, en mi ignorancia, defender la religión verdadera, algún teólogo protestante haga trizas mis argumentos. Sí, pero aun así,  pese a que haya muchos que tengamos distintas convicciones, mezclarlas todas sería una aberración. Una aberración no sólo al catolicismo, sino a todos. Como dije antes, no podemos “rezar la meca rogándole a Lutero que Buda nos proteja”. Sería ilógico.

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